sábado, 18 de febrero de 2017

Caminemos

En cada ocasión en la que la vida parece decidirse y haber escogido un camino, nos deja inexplicablemente en mitad de la nada; con la boca abierta y el estómago repleto de inseguridades. Seguimos caminando hasta encontrar atisbos de verosimilitud, de raciocinio, para acabar perdidos entre millones de personas con una orientación similar. Nos aproximamos a seres vivos con distanciamiento, y nos aferramos a objetos inertes, creyendo que así creamos una estabilidad emocional con uno mismo, que se quiebra con la misma facilidad que el amor propio. Pero circunstancialmente, aún somos capaces de apreciar el atisbo de belleza en la imperfección del ser humano y del contexto material en que se encuentra, y por consiguiente, seguimos caminando.

lunes, 31 de octubre de 2016

No conocernos.

Desconozco por qué jugamos a no conocernos. 

En la rutina en la que habitamos está presente la coexistencia del otro, pero fingimos no vernos; tal que en el mismo espacio físico funcionamos en dimensiones paralelas.
Nos hicimos daño, y es palpable la tensión cuando evitas mi mirada, que te busca, que desea incitar alguna reacción al mero estimulo que mis ojos puedan causarte. 
Puedes pasar a 10 centímetros de mi persona, con toda esa felicidad que ahora irradias, con esa nueva vida a la que no pertenezco, y por 5 segundos volverte lúgubre, volverte oscuro, porque fingir mi inexistencia te roba luz, te roba alma y aún así, seguimos jugando. No damos el paso a perdonar, a seguir caminos distintos, a dejar de lado todo aquello que sufrimos.

Y no sé durante cuánto tiempo seguiremos en este tablero, pero aún siendo invisible, será imposible dejar de buscarte. 

miércoles, 27 de julio de 2016

Resiliencia

Entre pensamientos y somnolencias, encuentra la voluntad de sonreír. Sabe que el mundo ha podido con ella, que el peso ha hundido sus hombros, y es visible la carga de un oxigeno intoxicado. El agotamiento mental la ha dejado sin ganas de luchar, pero sin ninguna otra opción. Respira acompasadamente, sintiendo la intensidad a medida que se engrandece. 

Ella es resiliencia

Cada átomo se ha hecho perceptible; cada movimiento tectónico, cada batir de alas. Cada una de las risas y de los recuerdos agridulces, son incitaciones en su causa-efecto. La han empequeñecido, y es consciente de ello. Y a cada instante que pasa, más domina el caos en su mente y el vorágine en su corazón. Vencerá a la bestia, como ha hecho siempre. 


Ha perdido la batalla, pero es una gran guerrera.




domingo, 5 de junio de 2016

Cómo.

Escribiría sobre cómo me siento, pero algo tan simple es la incógnita de mis días. 
Soy incapaz de contestar cuestiones tan sencillas como un: cómo estás. 
Sé que estoy. 
Mis sentidos siguen alerta;
pero cómo, qué transmiten a través de la electricidad de mis neuronas, 
cómo conectan con el motor bombeasangre de mi cuerpo. Cómo. 
No tengo ni idea. 
Será que no me conozco. 

Mi piel se eriza cuando me rozas, pero no es excitación lo que me despiertas, es paradoja. 

En cada una de mis extremidades hay un imán, uno que me atrae y otro que te repele. 
Siento odiseas de dolor consumidas en confusión, la curvatura de mis labios se mantiene y la respiración sólo se acelera cuando el cerebro ya es incapaz de tanta tortura logístico-emocional. Sé que echo de menos, pero también que la idea de depender de alguien me aprisiona, esa simple idea causa pánico en mis sensores. Sé que me duelen las pérdidas, que me enfurecen, pero también que me hacen fuerte, o insensible tal vez. Porque cada vez soy menos vorágine y más autómata. Soy una contradicción hecha carne, soy dudas que en ocasiones tornan líquidas, soy dolor que hierve y después se evapora.

Cómo me siento me es un misterio estos días, pero al menos aún brotan versos con los cortes.

viernes, 22 de abril de 2016

Hazme el amor

Hazme el amor.
"Hazme el amor", es lo único en lo que puedo pensar cuando me miras. 
Da igual el dolor y la desconfianza. 
Dan igual las veces que me hiciste llorar y juraste promesas sin sentido. 
Dan igual las veces que me marché, y las que te marchaste.
Sólo hazme el amor.
Aunque no signifique nada. 
Arráncame la ropa, y desnuda mi alma. 
Deja que vierta toda mi frustración e ira en forma de sudores y orgasmos.
Rodea mi cintura con tus manos, mírame con lujuria, y hazme el amor.
Para que cuando mire dentro de tus ojos, ya no vea un recuerdo de la catarsis, 
ni resquicios de la pasión.
Quiero ver fuego. Quiero que ardamos siempre.
Olvídate de todo, y  joder, hazme el amor.


viernes, 12 de febrero de 2016

85

Esta noche no quiero pararme a pensar en lo que escribo, ni en las palabras que utilizo, ni en quién las leerá o no. Quiero desahogarme, desasirme de esta sensación de estrangulamiento que amenaza a mi conciencia. Dejar salir toda la sangre de mis heridas, en forma de versos que no riman, ni tienen sentido; pero tienen pena, y amor, y amargura, y melancolía.

Te echo de menos, como cada noche, que es cuando más te pienso, cuando mi mente divaga y siempre acaba perdida en tus dulces acentos. No necesito mantener ninguna lógica, porque el amor es caótico. Tuerzo la situación una y otra vez hasta marearme, y acabar perdida. Pero luego son tus brazos los que ansío cuando el cuerpo me pide calor. Toda la seguridad que tengo cuando no estás cerca desaparece, soy presa de las inexplicables ganas de huir que invaden mi sinapsis, pero mi voluntad está condicionada. Inmóvil dejo que te acerques.

Un chispazo, que electrifica mis músculos, cuando apenas el oxigeno es una distancia.

Te conviertes en veneno. Las miradas cómplices y la sensación inigualable de locura y catarsis son sólo dolor en un pecho comprimido. No entiendo cómo el raíl del tren ha desencaminado en un barranco, y con tus labios distraes mis ganas de pisar el freno. Hacia el abismo en el que las caricias erizan la piel, y las malas lenguas hablan historias que no conocía. De frente la ternura en tus movimientos me anestesia, pero cuando me giro, tornas oscuro. Y te debates entre un mordisco en el cuello, un fuerte desasosiego, y un puñal que nunca se encontrará con mis ojos.

Porque rompes lo que amas. Porque la autodestrucción tiene onda expansiva. Porque el dolor es la manifestación más pura del amor. Si me matas, si me quema, es que es real y es que estoy viva. Tus idas y venidas no me cansan, no pongo punto y final. Espero coger aire, llenar mis pulmones de más verdades a medias, y arrojarme entre tu falsa sonrisa y tus escondidas lágrimas. Mientes, como un maniaco, dándome un arma con la que matar a la bestia. Pero confías, confías en que la deje vivir, manteniéndola tranquila con la melodía de un amor roto, con la danza de los demonios que despiertas en mis entrañas, y el almizcle de aromas que quedan en las sábanas cuando permitimos que la tierra y el cielo se encuentren una única noche sin destruirse mutuamente, al menos por completo.

Mi salud mental se cuestiona entre morir sin ti, o vivir muriendo un poco cada día.


miércoles, 13 de enero de 2016

You taught me to be strong.


Cada fibra de mi cuerpo me pide detenerme, respirar hondo 
y expulsar el mayor grito que pueda surgir de mi traquea. 
Arrojo con fuerza mi esencia hacia el día a día, 
obligándome a jugar a la rutina, 
a fingir que esta vez al romperme no me he quebrado del todo. 
El mundo sigue girando, y aún con nauseas pienso pelear.
Se ha esfumado; mi fuerza oculta, mi estrella polar,
pero la lección se mantiene.
Dar el máximo de mi potencial, ya no es sólo quién yo soy,
sino quien le debo a mi ascendencia ser.
No hay descanso en la vida, no hay pausa.
Puedo hundirme, puedo salar los pliegues de la almohada,
pero mi determinación aparece, con ganas de resurgir.
Voy a ser fuerte una vez más.
Y tal vez yo sea un puzzle; en pedazos, con piezas perdidas,
pero no pienso rendirme. 
La imagen se verá; la belleza, la luz, están aquí.
Yo creo en mí.


Siempre creí en ti, Grandma.